Ante la pregunta ¿Tienes algún vibrador en casa?  generalmente obtenemos dos tipos de repuestas:

  • Sí, tenemos varios y los usamos frecuentemente.
  • Noooo, es que nosotros somos más tradicionales o no los necesitamos.
  • Esta suele ser una pregunta muy común, que hacemos a nuestras pacientes en consulta cuando comenzamos un tratamiento. Con esto buscamos dos objetivos:

    • por un lado, comenzar a romper el tabú que implica hablar de esto, puesto que los vibradores siempre los hemos asociado a un producto erótico, algo que había que comprar o tener a escondidas porque parecía que estaba “mal visto” tener uno…
    • por otro lado, comenzar a explicar a la paciente que va a ser una herramienta importante de trabajo en nuestros tratamientos, de la cual vamos a obtener grandes beneficios .

    En consulta tenemos varios modelos, con los que trabajamos frecuentemente, se los enseñamos a las pacientes, trabajamos con ellos, ellas los cogen, ven cómo funcionan y se familiarizan con su manejo de manera que rompemos esa barrera, muchas veces imaginaria, con respecto a estos dispositivos con un importante componente sexual.

    Entonces ¿realmente un vibrador me puede ayudar en el tratamiento? Pues si, bastante, obviamente en función del objetivo del tratamiento usaremos unos u otros y con diferentes pautas.

    Vamos a hablar de cómo los usamos en función del objetivo, aunque esto siempre vendrá determinado por la mujer que tenemos delante, de lo que ella nos cuente, de la exploración, de cómo se sienta ella. Primero explicamos a la mujer que es lo que buscamos con este trabajo y como lo vamos a conseguir porque para que tenga efectividad, la mujer debe estar completamente integrada en el tratamiento.

     

    • Si queremos mejorar el tono y con ello , calidad de las relaciones sexuales, apertura vaginal… trabajaremos con vibradores que tengan la vibración modulada y con diferentes intensidades para evitar acomodación. La intensidad de la vibración debe ser agradable y con movimiento . Si buscamos trabajar el tono de las paredes de la vagina trabajaremos con vibradores más largos para hacer tratamiento intracavitario, si el objetivo es buscar un cierre vaginal trabajaremos más en musculatura superficial, bulboesponjoso o isquiocavernoso, intensificamos el trabajo en cuerpos eréctiles y clítoris y lo ideal del tratamiento es terminar con un orgasmo. En estos casos, podemos trabajar con intensidades mas altas y con mas frecuencias porque buscamos estimular y no queremos acomodación. Pautamos un tratamiento diario de entre 10-15 minutos.
    • En hipotonías del esfínter anal, podemos trabajar externamente justo a la entrada con vibración, en este caso puesto que generalmente usaremos el mismo vibrador que para la zona vaginal, podemos colocar una funda protectora para preservar la higiene y limpieza del vibrador.
    • Para relajar o trabajar puntos de dolor: usaremos una vibración suave y mantenida junto con presión. Sin movimiento, queremos acomodación del tejido y que con ello llevemos a una relajación y una inhibición de los puntos de tensión.
    • Cicatrices hipersensibles: pasaremos por la cicatriz la vibración sin hacer una presión excesiva en toda la zona , de modo que se vaya acomodando a la sensación de la , cambiando de frecuencia muy poco a poco y con intensidades bajas primero y de ese modo vamos desensibilizando la zona.
    • Estimulación sensorial en clítoris cuando hay alteraciones del pudendo. Donde trabajaremos poco a poco, recuperando la sensibilidad de la zona, eliminando sensaciones desagradables y dolorosas. Comenzaremos con vibraciones e intensidades agradables para ir poco a poco aumentando.

    En cuanto al TIPO DE VIBRADOR O DISPOSITIVO que usaremos en cada caso, vendrá determinado por el objetivo que tengamos y por la persona con la que vayamos a trabajar, en el mercado existen muchos tipos para adaptarse a las necesidades de cada caso. En nuestra experiencia, nos hemos dado cuenta que muchas veces, cuanto más grande es el vibrador menos les gusta a las pacientes, sobre todo en los casos de postparto o dolor con lo cual solemos trabajar con vibradores generalmente pequeños.

     

    Cuando estamos buscando trabajar en una zona concreta, delimitada, como puede ser una cicatriz buscaremos un vibrador tipo estrecho y pequeño, con vibraciones suaves, para jugar con diferentes tipos de intensidad, desde más flojas a mas potentes.  Lo ideal es que tengan una punta mas o menos redondeada, que nos permite focalizar nuestro trabajo en superficies mas pequeñas.

    Existen vibradores largos y finos que son como una prolongación del dedo, con lo cual  muchas veces lo recomendamos para el masaje perineal y para el tratamiento de puntos gatillo intracavitarios con muy buenos resultados. Este tipo de vibradores también nos servirán con casos de vaginismos, donde aparte del trabajo manual que realicemos es importante recuperar la propicepción de la zona y desensibilizar.

    Otros dispositivos como las balas vibratorias son mas fáciles  para colocarlas dentro de la vagina e ir estimulando las paredes  para mejorar el tono y también permite el manejo cuando queremos trabajar puntos cicatrizales mas externos o en la zona del introito, pero al ser más cortos, es mas complicado su uso para el tratamiento más profundo de puntos de dolor o para el masaje perineal.

    Cuando buscamos un cierre a nivel vaginal, mejorar el tono de la entrada de la vagina, de la musculatura mas superficial podemos trabajar con vibradores mas anchos cuyo efecto englobe a toda esa musculatura a la vez que vamos trabajando con contracciones del suelo pélvico de modo que vamos sumando efectos.

    En cualquier caso, recomendamos siempre el uso de dispositivos (vibradores, balas o huevos) que tengan diferentes tipos de vibración, con frecuencias e intensidades que se puedan regular para tener diferentes opciones de trabajo. Es importante tener en cuenta el material del que están hechos, que sea de calidad y haya pasado por todos los controles de calidad necesarios.

    Como veis, la versatilidad de los vibradores, balas vibratorias, huevos vibratorios y otros dispositivos nos permite usarlos en el proceso de recuperación del suelo pélvico y facilicitan el trabajo domiciliario de la paciente de una forma sencilla, efectiva y lúdica.