Conforme se acerca el momento del parto, es inevitable que por la cabeza de la futura mamá ronde este pensamiento

¿Será tan doloroso como algunas mujeres afirman? ¿Seré capaz de afrontar esa sensación de dolor? ¿Qué ayudas me podrán ofrecer?

El dolor durante el parto es producido por las contracciones uterinas y la dilatación del cérvix durante la primera fase y durante la segunda, por la dilatación de la vagina y las estructuras del suelo pélvico, así como por la compresión de la cabeza del bebé sobre la pelvis.

La satisfacción y la vivencia del momento del parto están íntimamente ligadas al dolor, y éste por tanto es experimentado y afrontado por cada mujer de una manera muy distinta.

OPCIONES DE ANALGESIA

En la actualidad existen diversas formas y métodos analgésicos, de desigual efectividad, entre las que me gustaría destacar:

  • Pelota de parto: su uso se encuentra íntimamente relacionado con la libertad de movimiento durante el parto. El balanceo pélvico y la posición vertical materna proporciona una movilidad multidireccional y sustento a la musculatura pélvica, al tiempo que permite relajar la musculatura abdominal en el periodo entre contracción y contracción.

Otras posiciones como cuclillas, cuadrupedia, apoyo en una pared, caminar…ayudan durante el proceso de dilatación.

  • Aplicación de agua caliente o parto en el agua: aplicar calor en la zona lumbar, así como un pequeño masaje en la zona, es útil para disminuir la ansiedad, ayuda a la relajación, parece aliviar el dolor durante la contracción, acorta el periodo de dilatación y estimula la producción de endorfinas (segregadas de forma natural por nuestro organismo, aliviando el dolor). El parto en el agua solo se recomienda si el parto evoluciona con normalidad. El beneficio viene dado por un ambiente de tranquilidad, además, el agua caliente aumenta el flujo sanguíneo y aporta elasticidad a los tejidos.
  • Óxido Nitroso: la inhalación de este gas anestésico durante la contracción proporciona a la mamá disminución del nivel de ansiedad y alivio del dolor leve-moderado. Es útil al inicio del parto, cuando el dolor es leve y soportable, en casos en los que la técnica epidural está contraindicada, no es efectiva o no es aceptada por la mamá. Su administración es supervisada por la matron@, no necesariamente por el anestesiólog@.  Para una correcta analgesia es necesario reconocer precozmente el inicio de la contracción y hacer 4-5 respiraciones profundas, 30-45 segundos antes del pico de dolor. El efecto desaparece en pocos minutos. Como toda medicación tiene también ciertas contraindicaciones.
  • Analgesia Epidural: es el método de elección y resulta superior a cualquier modalidad de analgesia. Una vez iniciado el parto, la petición de esta analgesia por parte de la mamá es indicación suficiente para su administración, si bien es cierto, que si el parto está muy avanzado merece la pena valorar el riesgo-beneficio, ya que no es una técnica exenta de riesgos. Existen diversas contraindicaciones, como alteración de la coagulación, ciertas patologías neurológicas, infección en el lugar de punción (si existen tatuajes en la zona, habría que realizar un pequeño corte para no introducir tinta al atravesar la piel) etc…

La colaboración de la mamá y el posicionamiento correcto durante el desarrollo de la técnica es un factor determinante para el éxito de la punción.

Epidural NO significa…

¨ Ya no me muevo, ya no puedo colaborar durante el parto¨. Hoy en día se utilizan dosis bajas de anestésico para que haya un equilibrio entre el alivio del dolor y no exista bloqueo motor de las piernas, aunque no siempre se consigue el 100%. Por tanto, se pueden adoptar diferentes posturas para favorecer la dilatación, que se encaje la cabecita del bebé o simplemente para que la mamá se sienta cómoda. La continua comunicación con el anestesiólogo durante el periodo de dilatación me parece fundamental para que la técnica aporte los beneficios deseados. Los pujos en mujeres que están recibiendo analgesia epidural, han de ser dirigidos por la matron@ o ginecólog@, pero no por ello menos efectivos.

El uso de esta analgesia se relaciona con prolongación del trabajo de parto, no obstante, no está claro que exista una relación de causalidad. El periodo de expulsivo puede prolongarse en 15-20 minutos, pero ello no crea mayor complicación si el bebé está monitorizado y la mamá correctamente hidratada y sin dolor.

El inicio precoz de la analgesia epidural no aumenta el riesgo de cesárea ni ocasiona riesgos adicionales.

Como veis existe un amplio abanico de posibilidades analgésicas durante el parto (algunas se han quedado en el tintero), cada una aportando un beneficio específico en un momento determinado del mismo. Cada parto es diferente y cada mujer lo vive de una manera distinta.

Por tanto, animo a ir sin miedo, con una mentalidad fuerte y abierta a diferentes posibilidades y sobre todo con ilusión a la que posiblemente es una de las vivencias más bonitas y especiales que una mujer puede tener a lo largo de su vida.

GRACIAS Cristina por tu colaboración en este post. Cristina es Anestesióloga a tiempo parcial y MAMÁ a tiempo completo.